Zacatín: zapateros y revés

Tres cosas tiene Granada
que no las hay en Madrid:
la campana de la Vela,
la Alhambra y el Zacatín.
Tres cosas tiene Granada
que no las tiene Madrid:
el Zacatín y la Alhambra,
y el puente del Genil

La Calle Zacatín es una de las más conocidas entre la población granaína. Se sitúa en pleno centro de la ciudad, comunica Gran Vía con la Plaza Bibrrambla. Muy cerca de la Alcaicería, en su origen la calle llegaba hasta Plaza Nueva y se extendía por Calle Elvira también. Sin embargo, con la apertura de la Gran Vía en el siglo XIX, se perdió este último tramo.

Aunque hay muchas teorías sobre origen del nombre, la más extendida (y nuestra favorita, no vamos a mentir) es que deriva del árabe saqqat que significa “ropavejero”; y es que en la parte baja de la calle es donde se encontraban los comercios de ropavejeros (personas que venden ropas y vestidos viejos, algo así como una tienda de segunda mano podríamos decir), sastres y zapateros. Se calcula que en la calle había unas 25 tiendas y de hecho, hasta hace no mucho, las familias granaínas acudían a esta calle a comprarse un par de zapatos nuevos.

Tan importante es esta calle que no sólo aparece en la coplilla con la que empezamos esta publicación, sino que también hay un dicho muy popular: eres más feo que el revés del Zacatín.

Tras la toma de Granada en 1492 y hasta el siglo XIX, la calle sufrió una gran cantidad de remodelaciones, obras, demoliciones y construcciones; no nos vamos a centrar en todas, pero sí en una en particular, para entender el origen de esta curiosa expresión.

Al parecer, durante el siglo XVII las casas y los negocios que había en la calle eran bastante altas (llegando a alcanzar cuatro plantas), y se sostenían únicamente en una estructura de tabiques de madera y adobes, yesos, y cuerdas; el equilibrio, la verdad, no era muy bueno teniendo en cuenta además la proximidad del Río Darro. La parte de atrás de esa calle, conocida como Revés del Zacatín, se utilizaba como vertedero de restos de mercancías defectuosos o inservibles, y también como cloaca. Así que ni el olor, ni el paisaje, eran muy agradables.

Cuando se reestructuró la calle tal y como la conocemos hoy día, fue en el 1842. Se construyeron nuevos edificios y se abrieron las calles de Abenamar, Joaquín Costa y Sillería. Como decíamos, hasta hace muy poco todavía se podían ver esos comercios de zapateros. Si estáis por la ciudad, os recomendamos pasear por esta calle que no deja de ser también parte de nuestro patrimonio.