Hafsa al-Rakuniyya

La granadina ha sido única en su tiempo por su belleza, su elegancia y su cultura literaria – Ibn al Jatib.

Sabéis que nos encanta hablar de figuras granadinas, pertenecientes a muchos ámbitos y momentos históricos distintos, que han hecho diferentes aportaciones a nuestra cultura. Recientemente se celebró el Día de la Mujer y, por este motivo, en la publicación del blog, queremos hablaros de una granadina muy especial para nosotras, pero muy desconocida para la historia: Hafsa al Rakkuniya.

Cuando se menciona a Hafsa, siempre se habla del gran amor de la poetisa, que fue Abu Yafar; no podemos negar que esta historia jugó un papel importantísimo en su vida, pero hoy nos gustaría centrarnos en ella como intelectual de la época que fue. Su apellido es un gentilicio de Rakuna, población alpujarreña de donde provenía su familia, que según las fuentes era noble, rica y poderosa. Aunque es difícil datar su nacimiento, se piensa que fue alrededor del año 1135.

Sus biógrafos alaban su belleza, así como su cultura, ingenio, y su facilidad y rapidez para escribir poesía. Desarrolló su actividad intelectual principalmente en la corte almohade de Granada; tras la muerte de su amado, se trasladó a Marruecos, bajo el amparo del califa de la época para que instruyese a príncipes y princesas. Allí permaneció hasta su muerte en el 1191.

Hafsa es la poetisa andalusí de la cual se conservan más obras. Su estilo se caracteriza por ser heredero de la tradición poética árabe. Al mismo tiempo, es capaz de transmitir sus emociones con un estilo de escritura espontáneo, con un lenguaje llano y sencillo. Aquí os dejamos uno de sus poemas:

Un visitante llega a tu casa:
su cuello es de gacela,
luna creciente sobre la noche;
su mirada tiene el embrujo de Babilonia
y la saliva de su boca es mejor
que la de las hijas de la parra;
sus mejillas afrentan a las rosas
y sus dientes confunden a las perlas,
¿puede pasar, con tu permiso,
o ha de irse, por alguna circunstancia?

*Imagen extraída del Instituto Cervantes.